
En todo vaciado aparece una parte que no se mide en metros cúbicos: cajas de fotografías, cartas, escrituras, medallas, cuadernos y pequeños objetos que solo significan algo para una familia. Merecen un trato propio y un momento propio dentro de la jornada. Así los localizamos, los agrupamos y os los dejamos a mano, dentro del trabajo habitual y sin que eso alargue el día.
El criterio es siempre el mismo: si puede importarle a alguien de la casa, se aparta y decidís vosotros.
La pasada previa antes de mover volumen
Antes de desmontar nada se recorre la vivienda con calma abriendo cajones, mesillas, aparadores y las cajas del altillo. Es una revisión rápida pero sistemática, pensada para que nada relevante quede escondido entre lo que va a bajar.
Lo que aparece se agrupa en un punto acordado de la casa, normalmente una mesa o una habitación despejada, y ahí permanece visible durante toda la jornada.
Dónde suele aparecer lo importante
La experiencia señala unos cuantos escondites recurrentes: el cajón del aparador del comedor, la mesilla del dormitorio principal, la parte alta de los armarios, las cajas de zapatos del altillo y los libros con documentos entre las páginas.
En las casas del casco y de Palou se suman el arcón, la artesa y los baúles del desván, donde suelen guardarse álbumes, correspondencia antigua y papeles de la propiedad de varias generaciones.
Escrituras, pólizas y correspondencia bancaria
Los papeles con información sensible reciben un cuidado específico. Las escrituras, las pólizas, los recibos y la correspondencia bancaria se apartan enteros y se entregan a la familia, que es quien decide si conserva o destruye cada cosa.
Si la familia prefiere que ese papel se elimine, se canaliza por la vía adecuada de destrucción documental y se deja constancia en el detalle final de la jornada, junto con el resto de fracciones.
Fotografías, álbumes y cartas
Las fotografías son lo que más agradecen las familias, sobre todo cuando la casa se vacía tras un fallecimiento y nadie ha tenido ánimo de revisarla antes. Los álbumes, los negativos y las cajas de copias sueltas se agrupan sin abrir.
Las cartas y los cuadernos manuscritos siguen el mismo camino, tal como aparecen. Ese conjunto se fotografía si nadie puede estar presente, para que veáis a distancia qué se ha guardado.
Objetos pequeños con valor propio
Joyas, relojes, monedas, medallas, plumas, cámaras antiguas y pequeñas colecciones se apartan aparte del resto y se dejan en un punto separado, indicándolo en el chat en cuanto aparecen para que la familia tenga la información al momento.
Cuando hay varios herederos, esa comunicación inmediata evita malentendidos: todos reciben la misma noticia el mismo día y el reparto se acuerda con calma después de la jornada.
Cuando la casa se vacía a distancia
Si nadie de la familia vive en la comarca, todo lo apartado se agrupa en una caja identificada y se guarda hasta que digáis qué hacer con ella. Se puede recoger otro día, entregar a un familiar de Granollers o enviar por mensajería.
Antes de decidir recibís fotografías del contenido, de modo que la elección se tome viendo exactamente qué hay dentro y sin necesidad de un viaje solo para eso.
Lo que quieres conservar, marcado de antemano
El sistema más cómodo es señalarlo antes. Si en el vídeo dices «la cómoda del pasillo se queda» o «las cajas del armario van conmigo», eso se anota en la respuesta escrita y el día de la jornada ese material permanece intacto en su sitio.
También se puede marcar en la propia casa con una etiqueta o una cinta de color, un truco sencillo que funciona muy bien cuando el equipo trabaja con las llaves y sin nadie de la familia presente.
Llaves, mandos y documentación del inmueble
Hay una categoría intermedia que también se aparta: los juegos de llaves, los mandos del garaje, las tarjetas de acceso, los manuales de la caldera y los certificados de instalaciones. Son papeles y objetos que el siguiente propietario o inquilino va a necesitar.
Se agrupan en un sobre junto con lo demás y se entregan con las llaves de la vivienda. En las ventas ese pequeño paquete ahorra bastantes gestiones el día de la firma.
El tiempo que ocupa esta parte de la jornada
La revisión previa lleva entre media hora y una hora en un piso corriente, algo más en una casa con desván y anexos. Está contemplada dentro del trabajo y no altera la cifra que has recibido por escrito.
Cuando la familia quiere revisar el material apartado antes de que salga nada, se reserva un rato al inicio o se deja para el final de la mañana, según convenga. Basta decirlo al reservar la fecha.
Dilo en el mismo mensaje del recorrido y quedará recogido en la respuesta escrita del mismo día. Conoce cómo trabajamos, mira dónde damos servicio o escríbenos desde contacto.